En el año 2012, desde el IFAPA (Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera en Andalucía) se comenzó a trabajar en dar respuesta al cultivo del trigo en riego. Los precios del trigo duro especialmente estaban al alza y los trigos constituían una hoja de cultivo en la rotación de las parcelas de riego, para descanso de la tierra.
La demanda al alza por parte de los mercados y el precio que adquirieron los trigos duros, hizo pensar a muchos agricultores, en sacar más rendimiento económico a este cultivo.
La primera pregunta que quisimos responder desde IFAPA fue… ¿qué variedad siembro?
Las variedades que se testan en la RAEA (Red Andaluza de Experimentación Agraria) de Trigos, se hace en condiciones de secano. Esta red, con más de 30 años de vida, realiza campos de ensayos por toda la geografía andaluza, para conocer el comportamiento agronómico, resistencia a enfermedades, productivo y de calidad de las variedades comerciales, en distintos agroambientes. Esta red, por tanto, genera conocimiento de las variedades en condiciones de secano (mayoritario en Andalucía), pero no da respuesta en condiciones de riego.
Además, las variedades que se prueban en dicha red, proceden de programas de mejora, tanto públicos como privados, que seleccionan el material genético en condiciones de secano mayoritariamente, pues las áreas en las que se siembra este cultivo son eminentemente en condiciones de secano.
A lo largo de tres Campañas (2012-13, 2013-14, 2014-15), se hicieron ensayos de variedades en la zona de las Marismas de Lebrija (regadío). El criterio para testar variedades en riego era la calidad. Para ello, se solicitó a las casas comerciales que operan con semillas de trigos en España, que enviasen el material de trigo harinero y trigo duro con mayor potencial de calidad.